«impresiona  que, pese al esfuerzo que realizan, no es raro que cuando uno se las encuentra, esas mujeres de vida dura desplieguen una sonrisa, dulce, cálida y hasta divertida, que le regalan a los “ferenji” que se van topando en el camino.»

Mujer de la colina de Entoto en Adis Abeba (Etiopía) / Junio 2016

Situado sobre los 3000 metros de altura, el monte Entoto es el punto más alto de Adis Abeba desde donde (dicen) el viajero, en días despejados, puede tener una visión maravillosa de la capital etíope. Además de los bellos parajes, su principal atractivo turístico lo constituyen la residencia del Emperador Melenik II y varias iglesias.

Pero no fueron los puntos turísticos los que más nos conmovieron el día que visitamos el monte (estaba nublado y la ciudad apenas se veía, y el palacio de Melenik II era mucho menos “impresionante” de lo que uno podría esperar con ese nombre. Aunque el museo si era interesante).

Lo que en verdad nos llamó la atención (y nos impactó) fueron las mujeres que ahí vimos trabajando.

Cada mañana, al despuntar el alba, grupos de personas (principalmente mujeres) suben caminando el monte para ir a buscar leña que obtienen de los bosques de eucaliptus que pueblan la colina. Uno de los principales problemas ambientales de Etiopía es la deforestación. Se estima que en los últimos 40 años la superficie cubierta por árboles se ha reducido en más de un 77%, principalmente por la extracción de madera que se usa como combustible. Por eso el gobierno ha prohibido este tipo de actividades, pero eso no parece disuadir a estas mujeres, que suben a buscar leña no sólo para utilizarla en sus casas, sino también porque en esta actividad ven una forma de obtener ingresos para mantener a sus familias.

Los que más impacta es que para realizar esta labor muchas de esas mujeres no cuentan con ninguna ayuda, más que su propia fuerza física. Como son personas pobres no tienen vehículos mecánicos ni tampoco animales, de ahí que se las pueda ver caminando con grandes y pesados atados de leña en sus espaldas, descendiendo los varios kilómetros que hay desde la cima de la colina de Entoto.

Además impresiona  que, pese al esfuerzo que realizan, no es raro que cuando uno se las encuentra esas mujeres de vida dura desplieguen una sonrisa, dulce, cálida y hasta divertida, que le regalan a los “ferenji” que se van topando en el camino.

Mujeres bajan la colina de Entoto cargando leña / Adis Abeba (Etiopía) Junio de 2016